La palabra Innovación

La innovación es más que una palabra. Por lo tanto, esperamos que sea presentable y esté bien ejecutada para deslumbrar a las visitas. Mal planteamiento,  la innovación, es avance no uniforme y no ofrece certidumbre alguna.

Y ello precisamente, plantea un problema para las organizaciones que buscan innovar. Existe una constante tensión entre innovar y optimizar como respuesta a la necesidad de ofrecer a clientes, inversionistas y empleados novedad constante. No optimices y no competirás. No innoves y serás irrelevante a medio plazo. Tienes que hacer ambas cosas y ello no es ni fácil, ni bonito, ni barato.

Retrato de un innovador

Hagamos una analogía con el invetigador,  Linus Pauling que fue un innovador de proporciones históricas. Reconocido como el padre de la biología molecular, combinó biología, química y física de una manera, que nadie antes de él  imaginó posible. Tal fue la dimensión de sus hallazgos, que es difícil imaginar la medicina moderna sin su trabajo.

Uno de sus primeros y más grandes avances fue el descubrimiento de la estructura de la hemoglobina. Su trabajo sobre la difracción de los rayos X, le llevó a proponer una estructura helicoidal improbable, que finalmente se demostró cierta. Era la primera vez que los misterios de una proteína de ese nivel de complejidad habían sido revelados. Premio Nobel en 1954, todo el mundo esperaba lo mismo, cuando centró sus investigaciones en el ADN. Pero no fue así.

Fueron, de hecho, dos postgrados desconocidos en Cambridge llamados Watson y Crick , quienes utilizaron análisis de difracción de rayos x para descubrir la estructura helicoidal del ADN. Pauling, no sorprendentemente, estaba convencido que el ADN era una proteína. Los jóvenes Watson y Crick, estaban libres de cualquier condicionamiento anterior.

 

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Pruebas y aprendizaje

No es raro el ejemplo de Watson y Crick. Como he señalado antes, las innovaciones de avance a menudo provienen de los jóvenes. De Isaac Newton a Albert Einstein a los dirigentes de las revoluciones políticas modernas, los cambios de paradigma tienden a producirse desde abajo, no desde arriba.

Sin embargo, también generalmente fallan. Incluso aquellos que tienen éxito, muerden el polvo en numerosas ocasiones, antes de prevalecer. No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos.

Los “Venture Capital”, lo entienden. Esperan que la mayoría de sus inversiones se quemarán, pero esperaran obtener grandes rendimientos globales, sobre los pocos que no lo hacen.  Por otra parte, grandes empresas del panorama internacional, están empezando a conseguirlo también. Muchos de los cuales han instituido programas de test y aprendizaje. Así que aquí tenemos uno de los principales preceptos de la innovación,   -si queremos tener éxito, hemos de aprender a aceptar y tratar con el fracaso-.

La diferencia entre la estrategia y la innovación

Una de las principales dificultades en cuanto a innovación es que se confunde, a menudo, con estrategia. Es un gran error.

La estrategia es una función de alto nivel, que se refiere a la dirección general de la empresa y por lo tanto, exige una considerable participación de consultores de alta gerencia, y generalmente a un alto precio, cuyo resultado, es un plan que pone fuerza relativa entre debilidad u oportunidad.

La innovación no tiene nada que ver con la dirección general. Se trata  más bien, de una cartera de nuevas construcciones y cobertura de apuestas. Te embarcas en ellas, sabiendo que la mayoría de lo que haces no funcionará. En innovación, sobrevivir es prosperar.

Si se piensa detenidamente el problema se ve claro. Una vez que tienes demasiada participación de altos directivos o asesores de alto precio, las posibilidades de innovar se reducen drásticamente. La única forma de fallar y volver a fallar,  en el camino hacia éxito, es hacerlo lo más barato posible. Lógico.

La innovación es un mal negocio

Esta es la verdad sobre la innovación. Es una gran palabra, pero es un mal y desordenado negocio. Si bien podemos evocar visiones de gente como Steve Jobs imaginando las multitudes en Macworld, la realidad es,  confusión, noche oscura y mezquinas disputas sobre tonterías. Es glamuroso pensar en el 1% de inspiración, pero olvidamos  el 99% de transpiración. Al fin y a la postre el sudor huele mal.

Es por ello, por lo que pocas empresas pueden innovar correctamente. Es tan obvia su importancia que se hace evidente la participación del  alto nivel ejecutivo. Pero al hacerlo se disminuyen las posibilidades de éxito, pues no podemos asumir la posibilidad de fallo, dado su alto coste. Grandes egos no admiten errores fácilmente y por lo tanto tienen eliminar el nivel de incertidumbre necesario que permita el fallo, de forma reiterada, lo cual es el verdadero motor de la innovación pura.

Cualquier esfuerzo de innovación con visos de éxito comenzará con el convencimiento de que la ruta de acceso no es una línea recta, sino un sucio, tortuoso y empinado camino de destino incierto.

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Acerca de jaumemonserrat

Empresario TIC en la Inustria Turística

Publicado el 27/07/2012 en Innovacion. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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