INNOVACION Y DISCURSO DELIBERATIVO

Desde los años 40 es ampliamente aceptado que la metodología denominada Brainstorming es la más adecuada para desarrollar los procesos de innovación. No obstante, recientes estudios científicos demuestran, que esta técnica puede activar un miedo neurológico al rechazo y que los grupos no son frecuentemente, mas creativos que los individuos. La tormenta de ideas puede ser perjudicial para las buenas ideas.

No estamos postulando en cualquier caso que la tormenta de ideas no sea correcta. Pero para innovar necesitamos entornos compatibles con el pensamiento imaginativo, donde podamos transitar  a través de ideas locas, tangenciales o incluso malas, con el objetivo de encontrar las buenas, de entre muchos argumentos, como lo haría un buscador de pepitas de oro manejando su cedazo. Tenemos que trabajar individualmente y en colaboración con saludables cantidades de acaloradas discusiones y argumentaciones.

Necesitamos entornos donde un individuo pueda tirar de una idea y no sentirse tan criticado o juzgado por el grupo, que le lleve a  cerrarse en banda a dejar de aportar nuevas propuestas al objetivo de innovación. Por ello el proceso creativo no es necesariamente compatible con los principios tradicionales de intercambio de ideas.

Entonces, si el braimstorming no es el mejor método para la innovación, ¿de dónde surgen las buenas ideas, realmente innovadoras?,  de la discusión y de la argumentación.

En continuo, utilizamos el discurso deliberativo–o lo que llamamos cariñosamente “”discutir”. El “Discurso deliberativo” originalmente fue articulado en la retórica de Aristóteles. Se refiere a la comunicación participativa y colaborativa (pero no crítica-libre). Múltiples posiciones y opiniones se expresan con una comprensión ampliamente compartida de que todos se centran en un objetivo común. Hay una jerarquía. No es debate porque hay no hay lados opuestos tratando de “ganar”, bien al  contrario, se trata de trabajar juntos para resolver un problema y crear nuevas ideas.

Al margen de lo que pueda parecer este proceso está lejos de ser un sistema no controlado o sin reglas. Estás son las cinco principales reglas del juego, que tienen como objetivo asegurar que se aporten  las  ideas más significativas a nuestro proceso innovador.

 

1. NINGUNA JERARQUÍA

Romper la jerarquía es crítico para el discurso deliberativo. Es esencial para crear un espacio donde todos pueden contribuir libremente, sin las ataduras propias del cargo o de la antigüedad, por ejemplo.

2. DIGA “NO, PORQUE…

Ampliamente, es evangelizado que sesiones de brainstorming exitosos dependen de la aceptación de todas las ideas y el juicio de ninguna. Muchos se refieren a la regla cardinal de que la mejora se basa en decir “SI y”.

Pero también hay que decir NO y ha que argumentar  “porque.” Claro que si estás dispuesto a decir No debes tener claro un “porque”.

Durante la ideación, debemos hacer continuos roll-back  hacia las personas, pidiendo a todo el mundo si esa idea es una solución a un problema real. Esta práctica nos mantiene con los pies en la tierra confrontando realidad  contra nuestras propias ideas y hace posible apoyar ideas de otros colegas sin hacer de éstas algo estrictamente personal.

3. DIVERSAS PERSPECTIVAS

El discurso deliberativo requiere una multiplicidad de perspectivas inclusive a la forma y composición de los equipos . Ello nos procura diversidad, de manera que incluso los roles de cada uno de los participantes no tenga nada que con su naturaleza profesional.

Cuando entramos en discurso deliberativo, argumentando y discutiendo y discutiendo y discutiendo…, cada uno de nosotros hemos de ser capaces de ofrecer diferentes maneras de mirar el mundo y resolver los problemas que tenemos sobre la mesa.

4. CENTRARSE EN UN OBJETIVO COMÚN

La productividad de un argumento depende de que todos entiendan que éste responde a un objetivo común y para ello desarrollamos una declaración de  propósito al comienzo de cada proyecto y lo  publicamos para que sea ampliamente conocido y compartido. La declaración de propósito establece las reglas; nos recuerda que estamos trabajando juntos para mover el balón por el campo. Ya que podemos argumentar y no estar de acuerdo, todo lo que sucede en el campo de juego sólo tiene sentido en aras de un objetivo común superior. Esto nos permite discutir y debatir sin lastimar a otros.

5. MANTENER LA DIVERSION

Nuestro trabajo requiere intensidad, reflexión y rigor. Cualquiera que sea la  naturaleza del proyecto, debemos mantener un cierto grado de diversión, lo cual no significa que no nos lo tomemos en serio, pues el  discurso deliberativo es una forma de juego donde se juega a ceder grandes ideas, y para ello hay que estar dispuesto a divertirse con mucha seriedad.

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Acerca de jaumemonserrat

Empresario TIC en la Inustria Turística

Publicado el 03/12/2012 en Innovacion. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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